El ‘Tren dels Anglesos’
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El ‘Tren dels Anglesos’

El tren que nos dio la vida.

El tren Alcoi-Gandía es uno de los muchos elementos emblemáticos del pasado de la ciudad, hoy desaparecidos.

El ferrocarril que unía estas dos localidades se inauguró el 16 de junio de 1892, si bien las obras comenzaron bastantes años atrás, en 1890, con un presupuesto de 23 millones de pesetas. No fue hasta el 24 de enero de 1893 cuando empezó a prestar servicio diario a un precio por billete de 7 pesetas para un trayecto de 3 horas. En los primeros años trabajaron 60 personas.

Había dos proyectos. El inicial fue el trayecto entre Alcoy y Villena, pero el Alcoy-Gandía se hizo antes realidad. El diputado por Gandía, Sinibaldo Gutiérrez, fue uno de los impulsores. Llegó a viajar a Londres en busca de financiación. Y la encontró.

Así se crea la ‘Alcoy and Gandia Railway and Harbour Company Limited’. El interés del socio inglés estaba en llevar el carbón británico desde el puerto hasta la cada vez más pujante industria alcoyana, con lo que consigue controlar a la vez el tren y el puerto.

La importancia económica de la línea férrea es fundamental y no solo porque el transporte de mercancías fue clave para Alcoy, que contó así con puerto de mar de acceso directo, sino también porque significó el inicio del turismo para Gandía. Los alcoyanos subían en el tren de buena mañana y volvían ya por la noche tras pasar el día en las playas de Gandía, llamadas las playas de los alcoyanos. Sin quererlo se convirtieron los primeros veraneantes del siglo XX, viajando de una manera fácil y asequible a todos los bolsillos, cuando solo existían los carros tirados por mulas.

El principal uso inicial del tren, más que para personas, fue para transporte de mercancías, sobre todo de carbón. Sin embargo, los habitantes de la comarcan no se resisten a aprovechar el tren para desplazarse a Gandía y pasar el día en la costa. Se convirtió en el único transporte al alcance de todos, aunque sus pasajeros se arriesgaban a acabar llenos de carbonilla. Era, por tanto, obligado cerrar las ventanillas en los túneles para no terminar con la cara manchada por completo de negro.

Cuentan los mayores que cuando el tren iba muy lleno, la máquina de vapor impulsada con carbón no podía con el peso en los tramos cuesta arriba. Ralentizaba su marcha hasta el punto que muchos bajaban a estirar las piernas, coger alguna naranja en los cultivos cercanos y volver a subir con suma tranquilidad. El paso por el ‘Barranc de l’Infern’, entre Villalonga y L’Orxa era uno de los más angostos complicados.

Este particular ‘caballo de hierro’ movido a vapor también transportaría con el tiempo los productos de la huerta como frutas y hortalizas para la exportación y en los años de la postguerra servirá para realizar estraperlo o contrabando de alimentos básicos.

El tren compartía vía e instalaciones con el que iba a Villena vía a Muro, donde se bifurcaban los raíles en dos destinos hasta Villena por Agres y hasta Gandía.

La modernidad transformó a este otro tren en automotor con alimentación a gasoil que provocaba un ruido fuerte e incesante, lo que le dio el nombre de Xitxarra. Con el tiempo ambos trenes fueron conocidos con ese mismo nombre.36-B

El ferrocarril Alcoy-Gandía también recibió el nombre del ‘Tren dels anglesos’ o del ‘Tren de baix’ dado que el tren de ‘dalt’ era y es el de la estación de Renfe, que, pese a muchos inconvenientes, aún viaja hasta Xàtiva.

La compañía inglesa que estuvo varias décadas encargada de su explotación lo vendió en 1965 a FEVE, Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha. La empresa pública decidió cerrarlo en 1969. Posteriormente desmantelaron el trazado y buena parte de las estaciones, incluida la estación de Alcoy, que estaba en la actual plaza Al-Azraq, delante del colegio José Arnauda.

Del antiguo recorrido solo quedan las bases de obra de algunos de los puentes, los túneles y algunas estaciones. En Almoines han reutilizado la antigua estación en parque temático sobre el tren, en el que recrean a pequeña escala el recorrido del Alcoy-Gandía.34-A

Dos de las ocho locomotoras que hubo dan testimonio diario de la línea. Una, la número 2, conocida como ‘Villalonga’está en Alcoy, mientras que la otra, la  número 7 o ‘Cocentaina’, está en Gandía. Las máquinas están realizadas en Manchester en 1890 por la Beyer & Peacock Company y por la Gorton Foundry. Los vagones ‘americanos’ los hacían en Birmingham.

Existe una asociación de Amigos del Tren Alcoy-Gandía que trabaja para recuperar el itinerario a lo largo del río Serpis, para transformarlo en una Vía Verde.

El recorrido tenía 12 puentes, seis de ellos metálicos, uno de ellos de 139 metros, con 53 kilómetros en total, un desnivel de 530 metros y con paso final por la Safor, la Vall de Travadell y la Serra del Benicadell. Se construyeron siete túneles, aunque están numerados del uno al ocho porque el número tres, en Beniarrés, se hundió durante la obra, por lo que se mantuvo el número, aunque la galería no existe.

Luis Abad fue el último jefe de la estación cuando el billete ya costaba 22 pesetas cada viaje. El último viaje oficial tuvo lugar un domingo 14 de abril de 1969, aunque todavía hubo tren al día siguiente, el día 15, con solo 10 pasajeros a bordo.

El moderno ferrocarril que cambió por completo la vida de todos los pueblos por los que pasaba ahora es solo un recuerdo lejano para nuestros padres y abuelos. Otra muesca de nuestro pasado desaparecida.

0 0 817 25 febrero, 2016 Nostalgia febrero 25, 2016

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